Fútbol para todas
Entrevistas

Fútbol para todas

Despiertan envidia.Especialmente entre los hombres: fanáticos de Boca que van cada fin de semana a la cancha y desean pisar el césped con fervor de devotos.El sueño de miles de varones se hizo realidad para un grupo de mujeres que forman el equipo xeneize de fútbol femenino.Tienen entre 17 y 30 años y saben bien cómo se siente el pasto de La Bombonera debajo de sus botines. 

Empezaron queriendo desafiar una verdad masculina.“Escuchábamos a novios y amigos decir que jugando al fútbol se olvidaban de todos los problemas y les terminamos dando la razón”, se acuerda Carolina Harguindeguy, que de lunes a viernes trabaja en una empresa de comercio exterior y los fines de semana es la capitana del equipo.Cumplió 29 y entrena hace dos años. 

¿Cómo se formó el equipo?

Se estaba organizando una filial de Boca en Florencio Varela y con una hermana y un amigo empezamos a juntar gente.Veíamos la posibilidad de formar un grupo humano, más allá del deporte.Al principio nos daba nervios, miedo de golpearnos y mucha ansiedad: el primer partido nos tocó contra chicas que eran buenísimas y perdimos por tres goles. 

¿Qué les atrae a las mujeres del fútbol?

Hay cierto gusto en conquistar un espacio que se supone que es sólo para varones.Ellos miran de lejos, pero cuando ven que somos buenas, se van copando.Nos terminan desafiando a jugar partidos mixtos.Muchos desafíos son con fines solidarios y se llenan de amigos con banderas y hasta con bombos.Nos hacen el aguante y no falta nunca el novio que se cree que puede ser DT.Escuchamos todo el tiempo cosas como: “A ésta la agarro yo y la saco más buena que Riquelme”, por ejemplo. 

¿Los hombres se bancan que haya mujeres jugando?

Nos hemos cruzado con muchos machistas, chicos a los que no les gusta porque sienten que les invadís el terreno y te dicen es que es “poco femenino”.Por suerte hay tipos más cancheros que se sorprenden, pero se divierten.Ahora estoy soltera y, cuando conozco a alguien, es siempre el primer tema de conversación.Sin embargo, es cierto que las jugadoras somos distintas a los varones: en Boca todos nuestros entrenadores son hombres y tuvieron que acostumbrarse a que en las prácticas hablemos de peluquería, de fiestas y de con quién salimos el fin de semana.Ahora se divierten. 

Ya son un grupo de amigas. 

Absolutamente.Cada chica que se suma, tiene que pasarla bien.Aunque ahora somos más exigentes: no puede entrar cualquiera.¡Es Boca! Hay que pasar una prueba

¿Cómo manejan el tema de los golpes?

Son inevitables.Al final del partido, comparamos raspones y vemos quién está peor.Algunas se niegan a cabecear y otras son más aguerridas: una de nuestras jugadoras se quebró la muñeca, ya lleva dos operaciones y sigue jugando con la mano como está.No para ni loca. 

Además de divertirse, el fútbol debe ser un buen ejercicio. 

Ejercitás a full y eso a algunas no les gusta.Para mí fue un impacto: a los seis meses de jugar, tuve que comprar pantalones dos talles más grandes.Era porque tenía más trabajadas las colas y las piernas.Estaba mejor, pero ¿a qué mujer le gusta comprarse ropa más grande? De eso los varones nunca se quejan.